Panorama 2025 de pagos en América Latina: “Lo malo”

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A pesar de la digitalización del efectivo, persiste la economía informal.

Economía informal y uso de efectivo en América Latina
Panorama 2025 de pagos en América Latina: lo bueno, lo malo y lo feo

Como siempre cada año, analizamos el panorama actual de pagos en la región de Latinoamérica desde tres perspectivas:

  • Lo bueno: sucesos positivos en que debemos centrarnos o resultados favorables que estamos viendo según los datos.
  • Lo malo: sucesos negativos o situaciones desafiantes que prevemos que los profesionales de pagos tendrán que enfrentar durante el año.
  • Lo feo: situaciones muy malas que PODRÍAN darse, y para las cuales deberíamos prepararnos.

Lo bueno, lo malo y lo feo de pagos en América Latina 2025. Explore también:

A continuación nos enfocamos en Lo malo: los puntos difíciles que prevemos que causarán problemas a los profesionales de pagos y frenarán el crecimiento.

Lo malo

Pese a la digitalización del efectivo, la economía informal sigue en pie

Para superar este obstáculo, será necesario reinventar por completo la propuesta de valor de la formalización

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Lindsay Lehr

Directora general

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La economía del efectivo ha perdurado en América Latina en parte debido a su gigantesco mercado informal. Definido como el sector de la economía que “no se grava ni se monitorea oficialmente”, el mercado informal representa el 33 % del PIB en América Latina1 y el 42 % de los latinoamericanos viven en hogares que dependen totalmente de la mano de obra informal.2 Esto tiene consecuencias tanto positivas como negativas. Por el lado positivo, hace posible que millones de trabajadores poco preparados puedan ganarse la vida y tener la libertad de trabajar al margen de la vigilancia del gobierno. Por el lado negativo, la economía informal es una economía de marginalización; las empresas informales no tienen acceso a la banca, a capital ni a servicios gubernamentales, y su participación en la economía digital es limitada. La informalidad también limita la base tributaria del gobierno y restringe el mercado que está a disposición de bancos, fintechs e innovadores de la industria de pagos.

Como se menciona en el artículo “Lo bueno“, el uso de efectivo ha disminuido en los últimos años en América Latina, al pasar de 57 % del gasto de consumo en 2022 a 37 % en la actualidad. Sin embargo, esta digitalización no implica que la economía formal haya crecido. Los esquemas de pagos instantáneos de cuenta a cuenta (A2A) han creado una gloriosa zona gris en la que las anteriores transacciones en efectivo que tenían lugar dentro del marco de la economía informal, ahora se han convertido en transacciones digitales bajo el patrocinio de los bancos, pero tampoco son transacciones propiamente formales. Los fondos de estas transacciones fluyen hacia cuentas bancarias personales, no se declaran como ingresos por actividades comerciales y, en algunos casos, como el de SINPE de Costa Rica, tienen la autorización del gobierno para mantenerse informales, puesto que, aunque los ingresos recaudados a través de tarjetas de crédito y débito sí están sujetos a retención de IVA, las transacciones del SINPE no lo están.

Además, el efectivo representa más del 50 % del gasto de consumo en mercados como Guatemala y República Dominicana, donde la economía informal representa casi el 50 % del PIB. México es el mayor hervidero de pequeñas empresas informales, con alrededor de 8,5 millones de ellas, que representan el 63 % del total de pequeñas empresas en este mercado.3 Estas conforman una parte de los más de 12 millones de trabajadores independientes mexicanos, el 76 % de los cuales realiza su actividad económica fuera de un establecimiento comercial formal, lo que revela su carácter informal y transitorio.4

Gráfico de barras sobre los trabajadores independientes en México según el sitio de trabajo en 2024, destacando ubicaciones como en la casa, en la ubicación del negocio, en casa del cliente, en una granja, en espacio público, vehículos y puerta a puerta, según datos de INEGI y PCMI.

Este segmento informal “pegajoso” explica en parte la razón por la cual hay una penetración baja de terminales de punto de venta (POS) —y de aceptación de pagos digitales en general— entre las pequeñas empresas. Por un lado, para aceptar tarjetas es necesario tener una cuenta bancaria y un registro mercantil apropiado, y quedar sujeto a monitoreo por parte de las autoridades fiscales. Por otro lado, implica un costo del 3 % o más por transacción, además de comisiones relacionadas con la propia terminal POS. Las pequeñas empresas evitan estos costos y la mayor carga de pagar impuestos por una razón fundamental: la propuesta de valor percibida de la formalización deja mucho qué desear. Los beneficios percibidos no tienen un mayor peso que su costo.

Y los beneficios son muchos. Está bien documentado que entrar a la economía formal y aceptar pagos digitales se traduce en más clientes, mayores ventas, acceso a financiamiento y crecimiento del negocio en general. Cuesta trabajo comprenderlo: aunque a nadie le gusta pagar impuestos, la verdad es que formar parte de la economía formal fomenta el crecimiento. ¿Entonces por qué hay tanta resistencia, a pesar de una clara y acelerada tendencia hacia la digitalización? Los estudios de investigación que PCMI ha llevado a cabo a lo largo de los años indican los siguientes motivos:

  • Costos: Costos elevados por concepto de licencias comerciales, permisos, servicios financieros, etc.
  • Complejidad: Los procesos para conseguir dichos permisos y servicios son difíciles, manuales y llevan mucho tiempo.
  • Impuestos: Un costo agregado que ni las pequeñas empresas ni sus clientes quieren pagar.
  • Miedo a “ser visto”: Hacer las cosas conforme a las reglas hace que las empresas se sientan expuestas, monitoreadas y sujetas a sanciones si se llegan a equivocar.
  • Identidad desalineada: Formar parte de la economía formal suele asociarse con “gente rica” o “gente bien”. Las personas que tienen familias, vecinos y comunidades enteras que operan fuera del alcance de las instituciones formales se sienten ajenas a estos grupos.
  • Les es muy fácil quedarse donde están: No hay sanciones por operar informalmente ni beneficios directos y fáciles de conseguir por hacer las cosas de otra manera.

Estos no son obstáculos que sean fáciles de superar. Les guste o no, los gobiernos, bancos y fintechs que quieran fomentar una plena formalización tendrán que tomar medidas potencialmente radicales, todas las cuales necesariamente tendrán que lograr que la formalización se convierta en algo que valga la pena para los emprendedores. La buena noticia aquí es que muchos de los mismos principios que se aplican en la industria fintech para promover la inclusión financiera, también pueden aplicarse a la formalización. Estos incluyen:

Simplificar y digitalizar los procesos de registro mercantil y de alta ante organismos tributarios. Así como se ha simplificado la apertura de cuentas bancarias como parte de los esfuerzos por aumentar la inclusión financiera, también debería simplificarse el pago de impuestos. El registro mercantil debería poder hacerse digitalmente, con una selfie y una identificación oficial. La gente debería poder enviar la documentación requerida a través de su smartphone. Las declaraciones de ingresos y el cálculo de impuestos deberían ser tareas fáciles y rápidas de realizar. ¿Qué alianzas digitales podrían hacer que esto se convirtiera en una realidad?

Creación de esquemas fiscales preferenciales para micro y pequeñas empresas. Se debería incentivar a las empresas informales a registrarse y pagar una tasa impositiva simbólica, y luego pagar impuestos a la tasa normal, pero sólo cuando a hayan crecido a un nivel sostenible. ¿Sería posible que una plataforma en línea ayudara a las empresas a monitorear su crecimiento y a proyectar cuándo se aplicarían estos impuestos?

Pago de impuestos como vía de acceso a otros servicios (venta cruzada). Si las empresas pueden no pagar impuestos y salirse con la suya, tendría que haber una muy buena razón para convencerlos de pagarlos. Las dependencias gubernamentales podrían ofrecerles acceso a crédito, educación, capacitación, inversión, descuentos o rebajas en servicios, etc., a las empresas informales que se den de alta en programas especiales de formalización.

Tasa de descuento para comercios (MDR) del 0 % o muy descontada para pagos digitales. En algunos mercados, las franquicias de tarjetas ya están trabajando con bancos y organismos reguladores para crear una tasa de intercambio para la “inclusión financiera”. Esto es algo que debería promoverse ampliamente y también debería incluir un aumento en las comisiones de pago sólo después de que estas empresas registren el crecimiento en ventas que los pagos digitales prometen,

Una renovación total del marketing. Los gobiernos deben hacerse un cambio de imagen para dejar de ser percibidos como grandes opresores que vigilan todo lo que hacemos, y en vez proyectarse como instituciones que ayudan y apoyan. Es necesario que proyecten una imagen del sector formal como algo amigable, popular y de beneficio para todos, independientemente de la clase social u origen. Esto es algo que está profundamente arraigado en la consciencia colectiva de América Latina, donde existe un sesgo cultural inherente hacia la jerarquía clasista. Esta mentalidad de élite frente a la populista se ha ido desmoronando poco a poco conforme la tecnología ha ido democratizando cosas como la banca, los pagos y el comercio electrónico, pero al sector público aún le queda mucho por hacer para democratizar el pasar a formar parte del sistema formal.

En resumen, para que la industria de pagos alcance su máximo potencial, es necesario que la economía formal crezca. Para que eso suceda, tanto las autoridades fiscales como la industria de pagos tienen que contestar una pregunta muy simple de las empresas informales: “¿Qué gano yo con esto?”

Si la industria logra contestar esta pregunta de manera clara y convincente, toda una tercera parte del PIB podría transformarse para bien. La economía informal no es un problema fácil ni rápido de resolver, pero sí es un problema que los actores públicos y privados tienen que abordar para que tanto la industria como la economía prosperen.


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Próximos pasos

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  • Benchmarking de oportunidades: Identificación de las áreas de crecimiento en distintos mercados

  • Inteligencia competitiva: Conocer los planes y estrategias de su competencia

  • Investigación de socios: Encontrar aliados locales que lo ayuden a expandir su presencia

  • Desafíos regulatorios: Anticiparse a cambios que puedan afectar su negocio

Y mucho más.

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Fuentes

  1. “Informal / Shadow Economy Size | by Country | 2022 | Data.” World Economics ↩︎
  2. “Informal / Shadow Economy Size | by Country | 2022 | Data.” World Economics ↩︎
  3. Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE), 2023, and PCMI analysis ↩︎
  4. Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). “Encuesta Nacional de Ocupación Y Empleo (ENOE), población de 15 Años y más de edad.” Inegi.org.mx, 2024 ↩︎

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Lindsay Tutson Managing Director
Lindsay Tutson is Co-Founder and Managing Director of PCMI, a global payments consultancy. She has led 400+ engagements, helping companies grow, measure, and protect their business.
Lindsay Lehr
Lindsay Tutson
lindsay@paymentscmi.com

Lindsay Tutson is the Co-Founder and Managing Director of PCMI. With 15 years’ experience, Lindsay is specialized in the region of Latin America, executing over 400 consulting engagements for Fortune 500 clients in the region.