Perspectivas en la industria de pagos en América Latina 2024: lo bueno, lo malo y lo feo

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    Perspectivas de pago en América Latina 2024
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    Lindsay Lehr

    Directora general

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    Si el año pasado fue más difícil que nunca atar cabos en una industria de pagos cada vez más fragmentada, en 2024 veremos que algunas de las tendencias han llegado para quedarse. Es ese momento de “se los dije” que les encanta a todos los consultores, ya que nuestra misión principal es apoyar a nuestros clientes en la toma de decisiones.

    Si bien se ha vuelto cada vez más difícil comprender la magnitud de algunas de las transformaciones que se están dando en la industria, es indiscutible que en 2024 veremos una penetración aún mayor de los pagos digitales, lo que contribuirá de manera sistemática a un menor uso del efectivo en América Latina.

    Pero los avances no vienen sin sus respectivas dificultades. La región donde la gente adopta las tecnologías digitales con mayor facilidad también es la región líder en informalidad y ciberinseguridad.

    Analicemos a mayor profundidad lo que creo que podría ser lo bueno, lo malo y lo feo para este sector en 2024, ¿de acuerdo?

    Lo bueno: Está creciendo la penetración de las carteras digitales y los pagos en tiempo real (RTP)

    Durante décadas hemos escuchado que el efectivo manda en América Latina, pero en algunas de las principales economías de la región, verdaderamente se está acelerando una tendencia a no utilizarlo. A la par de UPI de India, el sistema de pagos instantáneos de Brasil, conocido como Pix, se destaca como el disruptor de los pagos en tiempo real (RTP) del mundo, y ya representa el 35% de todas las transacciones que se realizan en el país. Según datos de PCMI, Pix también alcanzó una participación de volumen de comercio electrónico de 29% en 2023 y, según nuevas estadísticas del Banco Central,1 ha sido un factor decisivo en lograr que se reduzca el uso de efectivo.

    Mientras que el año en que se lanzó este sistema (2020) terminó con alrededor de BRL 370 mil millones en billetes circulando en el país, en 2023, este volumen disminuyó a cerca de BRL 340 mil millones (lo que representa una caída del 9%). Por supuesto, hay otros motivos por los cuales circula más efectivo en una economía, aparte de la oferta de alternativas digitales. La informalidad y la inflación –dos problemas crónicos en muchos países latinoamericanos– a menudo son factores que están ligados a esto.

    Pix ha logrado digitalizar millones de transacciones que antes se pagaban en efectivo, con lo cual ha creado la base para todos los nuevos tipos de innovaciones que se pueden construir sobre este sistema. En términos de preferencia de parte de los consumidores, Pix incluso podría superar gradualmente a las tarjetas de crédito a medida que se le vayan agregando nuevas funcionalidades. En octubre del año en curso, se espera que se lance una funcionalidad revolucionaria llamada “Automatic Pix”, que habilitará la función de pago automático de facturas del sistema, la cual permitirá a los usuarios autorizar el pago de facturas de servicios públicos y otros servicios recurrentes mediante débito directo de su cuenta bancaria. Es probable que esta nueva funcionalidad provoque una disminución en los ingresos por servicios de los principales bancos y que al mismo tiempo compita hasta cierto grado con la industria de las tarjetas de crédito, que son uno de los principales métodos de pago para compras recurrentes.

    Pix de Brasil no es la única iniciativa de la región que es fácil de usar y que ofrece la realización de pagos 24 horas al día, 7 días a la semana. En Colombia, hemos visto al Banco de La República dar sus primeros pasos hacia la interoperabilidad de las transferencias con códigos QR y esquemas para pagos de bajo importe mediante los cuales se están estableciendo parámetros que permitirán que billeteras digitales como Nequi y Daviplata se comuniquen entre sí. Más importante aún, esas reglas sientan las bases para poder tener un rastro de los pagos en tiempo real en el país. Aunque los reguladores parecen estar adoptando una postura proactiva, aún no está claro si el sistema colombiano será un modelo tan centralizado como el Pix brasileño.

    Pix alcanzó una participación del 29% en volumen de mercado en métodos de pago por comercio electrónico en 2023, según PCMI.

    En Perú las cosas se están moviendo más por la vía privada. Con base en los lineamientos de interoperabilidad marcados por el Banco Central de Reserva del Perú, en 2022, la Cámara de Compensación Electrónica (CCE) –una organización propiedad de 15 instituciones financieras y responsable de todas las transacciones electrónicas interbancarias que se realizan en el país– ha estado forjando alianzas con los principales proveedores financieros globales, como Mastercard, ACI Worldwide, YellowPepper y Visa, e integrando a todos los actores en una sola red en tiempo real.

    CCE ya se ha integrado con 24 instituciones financieras.2 En 2024, cuando otras empresas de tecnología financiera (fintechs) y operadores de telecomunicaciones se unan a la red como parte del último paso para la interoperabilidad, el reto será la difusión en masa del nuevo sistema para que más peruanos lo adopten y reduzcan el uso que hacen del efectivo.

    En el primer semestre de 2023, el Banco Central registró 397 millones de transacciones digitales en el país, cifra que incluye el sistema de CCE y billeteras digitales como Yape y Plin, la cual representa un aumento del 76% en comparación con 2022.3 En el mercado de comercio electrónico de más rápido crecimiento de América Latina siguen dominando los pagos basados en efectivo, pero esto también podría empezar a cambiar en 2024, a medida que los actores locales que han operado digitalmente desde su inicio se unan a los grandes actores tecnológicos y saquen provecho del mercado de créditos.

    Este año se espera que Apple Pay y Google Wallet se conecten a Yape y Plin,4 continuando así con sus planes de expansión en América Latina. Perú es el sexto mercado más importante de GPay, después de Brasil, Costa Rica, Chile, Ecuador y México. En cuanto a Apple Pay, este llegó a Chile el año pasado, así como a otros países de Centroamérica. Su primer mercado de la región fue Brasil en 2018. En 2023, Apple eligió la economía más grande de América Latina como el octavo mercado para su solución “Tap to Pay” (tocar para pagar).

    La mayor interrogante es en torno a México. Tan sólo alrededor del 60% de la población adulta tiene una cuenta bancaria, lo cual es bajo para la segunda economía más importante de América Latina. Si Dinero Móvil (DiMo) –la solución de pagos instantáneos que lanzó Banxico el año pasado– resulta ser la herramienta que las instituciones financieras necesitan para lograr darle un giro a esto, entonces el potencial sería enorme para cualquiera que gane dinero en la industria de pagos digitales, franquicias de tarjetas, fintechs, etc. Estamos hablando de que se duplicaría el tamaño del actual sistema de pagos electrónicos del país.

    DiMo permite a los usuarios realizar transferencias bancarias instantáneas a través del sistema de liquidación bruta en tiempo real del país, conocido como Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), utilizando solamente el número de teléfono del destinatario. Ninguna de las soluciones anteriores era tan fácil de usar. Sin embargo, todavía hay dudas con respecto al éxito de DiMo: ¿Cómo aumentará México la bancarización (que es un prerrequisito para utilizar DiMo)? ¿Los bancos promocionarán a DiMo proactivamente y cómo lo harán? ¿Cuáles serán los incentivos financieros?

    Independientemente de que DiMo crezca a gran escala o no, el SPEI por derecho propio está mostrando señales de estar desplazando al efectivo. Los últimos datos disponibles de Banxico muestran que las transacciones de bajo importe (<USD 600) que se hacen a través de SPEI han ido aumentando de manera constante, lo que significa que los mexicanos finalmente están usando este esquema de RTP para sus cubrir sus pagos del día a día en lugar de usar efectivo.

    Aumento constante en el uso de SPEI en México

    Como mencioné anteriormente, se espera que algunas tendencias permanezcan y se consoliden este año. Las billeteras digitales y los pagos instantáneos que ayudan a disminuir el uso del efectivo en América Latina son una de ellas. Desde la perspectiva de la inclusión financiera, las cuentas bancarias y las cuentas de billeteras les ofrecen a las personas una vía para salir de la pobreza al ayudarles a administrar los gastos y a tener acceso al crédito. La creciente digitalización permite realizar transacciones fuera de la proximidad física de la gente. Con el tiempo, hacer que la gente gaste en comercio electrónico y envíe dinero a sus familiares y amigos a través de canales digitales podría aumentar las oportunidades económicas y fomentar el surgimiento de nuevos negocios.

    Para la industria, incorporar a más gente significa tener la capacidad de ofrecer más productos y servicios, así como de monetizar bases de clientes cada vez más grandes y calificadas.

    Lo malo: A las pymes todavía no les convence la revolución de las fintechs

    Los mercados laborales de América Latina han mostrado mejoras en las últimas tres décadas, pero todavía persisten importantes brechas en cuanto a productividad e informalidad, como se demuestra en un informe reciente5 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La tasa de informalidad de la región se colocó en 48% a mediados de 2023. Una transformación significativa sólo se puede lograr mediante políticas públicas integrales que permitan que los empresarios y las pequeñas empresas –quienes son los mayores empleadores de las economías latinoamericanas, responsables de alrededor del 70% de la creación de empleos– puedan aprovechar los cambios tecnológicos.

    Muchos de los retos en torno a lo anterior van acompañados de requisitos fiscales y costos más elevados para superarlos. Si bien la formalización puede traer consigo ventajas en la administración y el acceso al crédito, también podría significar tener que contratar personal más especializado para que se ocupe de la contabilidad y los impuestos, lo cual genera costos adicionales, especialmente en los países latinoamericanos donde la carga fiscal ya de por sí es pesada.

    Pero, de nuevo, la industria de pagos ya ha recorrido un largo camino para romper barreras con el objeto de incluir financieramente a más personas, especialmente las fintechs que desarrollan productos para consumidores de bajos ingresos y los colocan en el centro de su modelo de negocios. Sin esto, la gente seguiría recibiendo sus ingresos en efectivo, guardándolos en efectivo y gastándolos en efectivo en establecimientos cercanos a su hogar.

    Por lo tanto, para que se genere una economía verdaderamente digitalizada, es crucial que se dé atención a la informalidad de las pequeñas empresas al otro extremo de este ciclo inicial de digitalización. Y ahí es donde encontramos que los proveedores de pagos, los bancos digitales y las instituciones financieras tradicionales siguen batallando.

    Cada vez más, las pymes están adoptando esquemas de pagos en tiempo real de bajo costo, pero lo están haciendo de forma errática. Aprovechan las transacciones gratuitas –como es el caso de todas las transferencias entre particulares (P2P) que se realizan a través de Pix en Brasil o con los pagos de bajo importe que se hacen a través de Sinpe Móvil6 en Costa Rica– sólo cuando les conviene, lo que significa que usan cuentas personales en lugar de cuentas empresariales. O bien, se ofrecen alternativas digitales sólo cuando los clientes no tienen efectivo. Estas empresas terminan por no digitalizarse porque aún no están convencidas de pagar por servicios de valor agregado que ofrecen protección contra fraudes o que se pueden integrar con herramientas de planeación de recursos empresariales (ERP) o de administración de relaciones con clientes (CRM).

    Para la industria de pagos de América Latina, sigue siendo un gran reto optimizar los costos y al mismo tiempo crear paquetes de servicios que tengan sentido y que ayuden a que los empresarios prosperen, principalmente porque abarcar una amplia gama de negocios con diferentes niveles de ingresos y estructuras operativas se traduce en una clientela que requiere que se personalice el servicio. Desde una perspectiva empresarial, esto no es fácil de lograr. No sorprende que algunas fintechs hayan comenzado a “abandonar” sus carteras minoristas para centrarse únicamente en clientes empresariales.

    In Latin America, SMBs are increasingly adopting low-cost real-time schemes but they are doing so erratically”

    Por ejemplo, desde 2022, el banco digital brasileño BS2 ha estado desinvirtiendo en operaciones con particulares para centrarse en clientes comerciales. El año pasado, también en Brasil, PicPay, la billetera digital más grande de América Latina, incorporó7 a clientes particulares de Original, un banco digital propiedad de la misma sociedad controladora. Las operaciones de Original ahora se centran en clientes comerciales, corporativos y agroindustriales.

    Las nuevas fintechs que en sus inicios se enfocaron en la administración de cuentas y gastos también están expandiendo rápidamente sus mercados para ofrecer servicios bancarios a las pymes de América Latina. Este es el caso de Clara, de origen mexicano, y Jeeves, basada en Estados Unidos, que debutó en México y luego se expandió a Colombia y Brasil.

    Estos movimientos se verán con mayor frecuencia en 2024 y, con suerte, muchos de estos jugadores encontrarán la fórmula correcta.

    Lo feo: La tendencia rampante de fraudes habilitados por inteligencia artificial (IA)

    Al igual que en el resto del mundo, el fraude es un problema que sigue en curso y que ha ido empeorando en América Latina, especialmente en los canales en línea. Las estimaciones de Mastercard8 revelan que la región pierde el 20% de los ingresos totales que se generan a través del comercio electrónico debido al fraude, lo cual la coloca en segundo lugar a nivel mundial, después del Sudeste Asiático. Si bien el fraude y las estafas no han impedido que los latinoamericanos traten de usar y en efecto usen los pagos digitales, las soluciones en tiempo real han hecho aún más difícil el reto de ofrecer transacciones y servicios seguros.

    Con la tendencia al alza de los pagos en tiempo real, los estafadores están encontrando nuevas formas de robar dinero, ya que los ven como rutas más fáciles para retirar las ganancias de los ataques dirigidos a los consumidores y para distribuir los fondos de una manera casi imposible de rastrear. Si combinamos esto con un problema prevalente en la región, es decir, la falta de educación entre los usuarios sobre cómo proteger sus datos personales y sus datos de pago, tenemos la tormenta perfecta para todavía mayor inseguridad.

    Un ejemplo de esto son las estafas de pagos por transferencia inmediata, también conocidos como pagos push autorizados (APP). En estas estafas, los estafadores emplean ingeniería social para lograr que las víctimas inicien pagos a una cuenta, haciéndose pasar por un beneficiario legítimo. En Brasil, las pérdidas reportadas por estafas de APP ascendieron a cerca de USD 247 millones. Si bien esta cantidad representa tan sólo el 1% del volumen de comercio electrónico de Pix en 2023, según estimaciones de ACI Worldwide, esta cifra podría crecer a USD 636 millones para 2027.9

    Desde una perspectiva empresarial, este es un problema gigantesco, ya que cada vez se vuelve más complicado encontrar el punto óptimo entre la prevención del fraude y las altas tasas de conversión de compras. Creemos que habrá más innovación en torno a la prevención del fraude, los reembolsos y la revocación de transacciones, pero dado que los RTP también son muy nuevos, esto podría llevar algún tiempo.

    Con la mayor disponibilidad que ha habido desde 2023 de poderosas herramientas de imagen, audio y texto operadas por IA, también esperamos que esas tecnologías hagan que la prevención del fraude sea aún más desafiante. Esta es quizás la tendencia más preocupante en la industria de pagos, ya que la IA puede usarse para crear cuentas falsas. Aunque muchos bancos y fintechs han desarrollado procesos de verificación de identidad basados en IA para ofrecer una incorporación digital sin fricciones, estos procedimientos podrían resultar ser frágiles al tratar con falsificaciones profundas y personajes generados por IA que se hacen pasar por personas reales. La mayoría de las empresas de la región (y del mundo) aún no están preparadas para eso. Podemos esperar que esto se vaya aclarando, para bien o para mal, a lo largo de 2024.

    Próximos pasos

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    Fuentes

    Lindsay Lehr
    Lindsay Lehr
    lindsay@paymentscmi.com

    Lindsay Lehr is the Co-Founder and Managing Director of PCMI. With 15 years’ experience, Lindsay is specialized in the region of Latin America, executing over 400 consulting engagements for Fortune 500 clients in the region.